La gran mayoría de las familias españolas tienen un contrato hipotecario con algún banco. A pesar de la crisis y de sus efectos, en España se siguen contratando hipotecas y, sin embargo, la gran cantidad de litigios a los que éstas han dado lugar en los últimos años indican no sólo el gran desconocimiento que existe entre los usuarios de las mismas a la hora de contratarlas, sino también el abuso que se viene realizando por las entidades bancarias.

Para arrojar un poco de luz sobre este tema, y centrándonos en los sistemas de amortización, vamos a intentar desgranar, paso a paso, algunas de las diferencias clave que existen entre los distintos tipos de hipotecas.

¿Qué es la amortización?

En el ámbito financiero, se entiende por amortización la devolución de un capital, ya sea mediante pagos periódicos o a través de un pago único al finalizar un plazo previamente establecido. El ejemplo típico es el préstamo, por lo que los préstamos hipotecarios encajan en este concepto a la perfección.

Normalmente, se trata de una prestación única que se devuelve a través de múltiples contraprestaciones.

Distintos sistemas de amortización

La elección del sistema de amortización es de suma importancia, porque repercutirá directamente en el importe de las cuotas periódicas a pagar y, consecuentemente, en la cantidad total abonada, ya que, no ha de olvidarse que tales cuotas se integran tanto del capital a amortizar, como de los intereses.

A pesar de que este sistema suele ser propuesto por la entidad bancaria, es interesante conocer en qué consiste para saber qué estamos firmando y a qué nos estamos comprometiendo. Por ello, vamos a hablar de lo tipos de sistemas